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En el mes que llevamos de verano, Navarra ha activado niveles muy altos de alertas por la ola de calor acontecida en diferentes localidades de la Comunidad Foral. Trabajar en época estival en el exterior o al aire libre, como por ejemplo en fincas de cultivo, y en el interior de invernaderos durante jornadas con elevadas temperaturas puede ser causa de incremento del riesgo de sufrir un accidente laboral por estrés térmico. Estos accidentes pueden llegar a ser graves y en casos extremos incluso mortales.

Entre los factores de riesgos de estrés térmico está la exposición a elevadas temperaturas y humedades relativas altas, la ventilación escasa y la exposición directa a los rayos solares. Factores relacionados con el tipo de tarea a realizar, habitualmente en trabajos agrarios en fincas, que requieren esfuerzo físico intenso, con dificultad para el suministro de agua fresca y disponer de espacios acondicionados en los que realizar pausas y descansos.
La causa del problema no es sólo la elevada temperatura de la zona de trabajo sino también la acumulación de calor en el organismo de los trabajadores que se genera al realizar actividades físicas intensas.
Además, a esto debemos añadir que existen también factores personales que incrementan el riesgo de accidente de trabajo por elevadas temperaturas o golpe de calor en caso de que los trabajadores padezcan dolencias previas (enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes…), trabajadores no aclimatados, no entrenados, o con sobrepeso o en edad avanzada por dificultades para la termorregulación. Para poder detectar a tiempo estas dolencias es necesario que los trabajadores se hagan un reconocimiento médico anual específico del puesto de trabajo para así poder prevenir el riesgo de accidente.
La exposición del trabajador al calor puede causarle diversos efectos sobre la salud, con diferentes niveles de gravedad. Entre ellos cabe destacar, las erupciones en la piel y quemaduras solares, calambres, deshidratación y agotamiento hasta el caso más grave de golpe de calor. El golpe de calor se produce cuando la temperatura corporal supera los 40,6ºC y los síntomas que se presentan son taquicardia, respiración rápida, dolor de cabeza, náuseas y vómitos, la piel está seca y a su vez caliente pero no se produce sudor. La persona que está sufriendo un golpe de calor se muestra confuso y puede tener convulsiones, pérdida de conciencia y las pupilar dilatadas.

PARA EVITAR RIESGO DE GOLPES DE CALOR EN PERIODOS DE ALTAS TEMPERATURAS
– Seguir las indicaciones de diferentes entidades respecto a alertas por elevadas temperaturas. adoptar las medidas preventivas necesarias e informar a los trabajadores del riesgo y medidas a adoptar y de la actuación en caso de golpe de calor
– Limitar las tareas que requieran un esfuerzo físico elevado, realizando éstas durante las primeras o últimas horas del día cuando las temperaturas y radiación solar no sea elevada.
– Limitar el tiempo y la intensidad de las exposiciones haciendo, en la medida de lo posible, rotaciones de trabajadores y de tareas. permitir adaptar el ritmo de trabajo.
– Asegurar periodo de aclimatación previo al trabajo en temperaturas elevadas a trabajadores y trabajadoras, que debe repetirse en caso de reincorporación de vacaciones o bajas laborales
– Incrementar pausas de descanso y recuperación en la jornada en función de la temperatura y del trabajo realizado, descansando en espacios con sombra
– Disponer de agua potable y fresca en el lugar de trabajo. ingerir agua o bebidas con sales periódicamente sin esperar a tener sed. no ingerir bebidas con alcohol o cafeina pues incrementan la deshidratación.
– Utilizar prendas de trabajo amplias y de tejido claro y ligero. protegerse con sombrero y proteger la piel con cremas solares
– Informar y formar a los trabajadores y trabajadoras sobre el riesgo de estras térmico y las medidas a adoptar para evitar golpes de calor
– Evitar la realización de tareas en solitario, realizar trabajo en grupo para facilitar la detección y actuación ante un golpe de calor
– Seguir indicaciones desde vigilancia de la salud, especialmente para trabajadores y trabajadoras especialmente sensibles.
– Establecer actuación y paralizar la tarea en caso de que una persona manifieste síntomas de golpe de calor (calambres, mareos, fatiga, nauseas….)

ACTUACIÓN EN CASO DE GOLPE DE CALOR
– Retirar a la persona a un lugar fresco y a la sombra y comunicar situación al responsable. si los síntomas persisten, avisar a 112.
– Desvestir al trabajador y refrescar con ducha de agua fresca. no utilizar agua muy fría pues dificulta pérdida de calor al contraer vasos sanguíneos cutáneos. utilizar también para refrescar prendas humedecidas en agua.
– Si la persona está consciente suministrar agua fría para beber de forma pausada. si la persona está inconsciente colocar en posición de seguridad, recostado sobre un lateral del cuerpo, con la cabeza ladeada.
– Seguir indicaciones de personal de 112 y sanitario al que se habrá avisado

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