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El riesgo de de incendios forestales aumenta como consecuencia del abandono de los usos tradicionales de las tierras y de la reducción del pastoreo, que produce una elevada acumulación de combustible vegetal. Además, en verano la preocupación incrementa y surge el debate sobre la las medidas de prevención. Cualquier política para prevenir los incendios forestales debe centrarse en reducir los riesgos; minimizar las posibilidades de propagación del fuego; y facilitar las tareas de extinción. Y está demostrado que el pastoreo eliminan masa vegetal en franjas anchas de terreno que actúan como cortafuegos y facilitan el acceso de los medios de extinción en caso de incendios forestales.

Desde UAGN hemos denunciado en gran número de ocasiones que la limpieza de los montes es la primera medida preventiva para evitar situaciones de riesgo de incendios forestales, porque resulta más que evidente que muchos terrenos de pastizales se han convertido en matorral; que faltan cortafuegos; que en nuestros montes se acumula gran cantidad de biomasa; que ha aumentado considerablemente la maleza; que cada vez aumenta el abandono de tierras…; y que por ello es necesario incrementar la partida presupuestaria para prevenir los incendios forestales.

El papel del pastoreo
Y para la prevención de incendios también es fundamental el papel del pastoreo. La reducción del pastoreo está propiciando desde hace varios años un incremento muy peligroso de la vegetación espontánea en terrenos forestales y monte bajo, que en la etapa estival se convierten en un auténtico polvorín y constituyen un peligro, dada la facilidad de su combustión, la rapidez de la propagación del fuego y las dificultades orográficas para su extinción.

Dado que una limpieza primaveral eficaz de nuestros montes, con personal y máquinas, resultaría difícil y costosísima en términos económicos, UAGN propone el empleo de rebaños de ovejas y cabras en áreas de riesgo, alrededor y dentro de los bosques, siguiendo las directrices de los técnicos forestales, ya que este sistema podría resultar muy efectivo y muchísimo más barato.

El empleo del pastoreo incentivado para prevenir incendios hace años que se practica en Francia, y UAGN considera que la medida podría ser extrapolable a Navarra, donde el riesgo de incendios es superior al del país vecino por razones climatológicas. Las contrataciones de pastoreo no solo debieran ceñirse a los meses de mayo y junio, época en que surge más vegetación espontánea debido a las lluvias primaverales, sino también en los meses de invierno, ya que sería una buena fórmula para reducir las expectativas de crecimiento del matorral y fertilizar el suelo.

“Los agricultores y los ganaderos, quienes vivimos y trabajamos en el medio rural, somos los que más sufrimos los efectos devastadores de estos incendios forestales. Es necesario adoptar medidas urgentes tendentes a prevenir incendios, pues la situación de riesgo de fuego en muchos de nuestros montes es tremendamente preocupante, razón por la cual desde UAGN proponemos esta fórmula del pastoreo contractual por considerarla la más idónea, eficaz y barata”, manifiesta Félix Bariáin, presidente de UAGN.

La ONU pide revitalizar el pastoreo extensivo
La ONU recoge, en un informe titulado: “Pastoralismo y economía verde: ¿un nexo natural?”, de 2015, la importancia del pastoreo para salvaguardar el capital natural de una cuarta parte de la superficie terrestre del planeta. Expone que una mejor gestión de este sector ayudaría a secuestrar hasta el 10 % de las emisiones de carbono que calientan la atmósfera. Argumenta, además, que el pastoreo contribuye a la formación del suelo, la fertilidad del suelo y el carbono del suelo, la regulación del agua, la regulación de plagas y enfermedades, la conservación de la biodiversidad y el manejo de incendios. La ONU también alerta de que se deteriora un estilo de vida respetuoso con la naturaleza que aún practican 500 millones de personas en el mundo.

“Tanto la agricultura como la ganadería cumplen una doble función social y territorial con su contribución al equilibrio territorial, preservación de la biodiversidad, el mantenimiento y dinamismo de las comunidades rurales, generación de riqueza y mano de obra la protección del patrimonio cultural y la mejora de la calidad de vida de toda la población rural. El papel multifuncional de la actividad agrícola debe ser reconocido por la sociedad y administraciones, sin olvidar que la defensa del medio ambiente, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural, entre otros, constituyen objetivos nacionales”, concluye Félix Bariáin.

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