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En la Jornada celebrada en Madrid el pasado 14 de Junio bajo el lema “Sanidad Animal y Fauna Silvestre” se puso de relieva la terrible amenaza que su detección representaría el sector porcino.

Detección en la Europa
La primera alarma saltaba a finales de 2017. La peste porcina africana (PPA) había aparecido en Europa del Este y empezaba a moverse infectando a cerdos y jabalíes mientras la UE miraba con preocupación. Desde noviembre, las medidas para intentar evitar que esta enfermedad sin vacuna llegue a toda la Unión no han hecho más que endurecerse hasta prohibir el movimiento de jabalíes por toda la UE. Pero el peligro se mantiene. Tras aparecer casos en Hungría o Polonia, el miedo también ha llegado a España, por los controles más laxos a la importación de jabalíes y las múltiples vías por las que puede llegar la enfermedad.

Desde hace meses, asociaciones de ganaderos, colegios veterinarios y hasta federaciones de caza venían pidiendo encarecidamente a las autoridades que hicieran algo para impedir, ante todo, que apareciera algún caso de esta enfermedad en nuestro país. Y aunque lo han conseguido con la prohibición europea, lo cierto es que nadie baja la guardia. Aunque no afecta a los humanos, es un peligro para todos, y sobre todo para nuestras explotaciones porcinas. Estamos entre los primeros productores y exportadores de productos relacionados con el cerdo en todo el mundo, y la aparición de un solo caso de PPA haría que en un primer momento todo ese sector se parase y quedar colapsada.

No afecta a los humanos
La PPA es una enfermedad producida por un virus de la familia Asfarviridae. Afecta a los cerdos salvajes y a los jabalíes. Como otras muchas enfermedades que padece la fauna silvestre, ciertas especies de garrapata pueden albergar el virus sin que se les infecte, siendo por tanto hospedadores que transmiten el virus cuando “pican” a los cerdos y jabalíes. No reviste ningún peligro para los humanos.
España es de 1994 un país libre de esta enfermedad. Aunque durante varios años ocasionó fortísimas perdidas a nuestros porcicultores. En 1.957 llegó a España procedente de Portugal y los primeros casos en nuestro país se detectaron en 1.960. Es de destacar que no existe vacuna para evitar la enfermedad ni tratamiento para curarla.

Muchos cerdos mueren en tan solo una semana después de la infección. Padecen una fiebre alta, con lesiones hemorrágicas en la piel que enrojece, conjuntivitis y se ponen azules las patas, orejas, hocico y cola. Además suele haber vómitos, parálisis y convulsiones. Los cerdos más jóvenes suelen verse especialmente afectados y mueren el 100%.

¿Cómo llega a Europa la PPA?
Parece que todo se inició con la llegada de un buque a Georgia en 2007 y desde allí la PPA pasó a Rusia. Parece que trabajadores rusos favorecieron su expansión con el consumo de tocino. En la carne contaminada el virus de la PPA es extremadamente resistente rondando los 110 día en la cerne fresca y hasta 1.000 días en la congelada. En jabalíes el virus puede sobrevivir varios meses si el cadáver está en un lugar fresco.

Desde Rusia la PPA saltó a Bielorrusia y Moldavia, y ya más tarde en 2014, se detectó en cerdo y jabalíes de Lituania, Letonia, Estonia y Polonia. En 2017 se detectó la enfermedad en la República Checa y cerdos en Rumanía. Y en abril de 2018 se detecta el primer caso en Hungría. Solo desde enero hasta el pasado abril se habían registrado 2.0138 casos de PPA en la Unión Europea.

El riesgo de contagio en incuestionable. La enfermedad se viene expandiendo de jabalí a jabalí a razón de unos 30 kilómetros por año. Pero esa velocidad puede incrementarse con movimiento de cerdos ó jabalíes infectados. La autoridades sanitarias deben estar en alerta máxima pues el riego de que haga su aparición en la Península Ibérica es evidente. Los cazadores que se desplacen a países del este de Europa deben extremar sus precauciones. Y muchos más los gestores de cotos de caza que importan enormes jabalíes des países del este europeo cuyos grandes colmillos se exponen como trofeos. Para importar un jabalí, necesitas un documento oficial que garantice que el animal está limpio y que especifique de qué finca viene y a qué finca va. Pero muchas veces los análisis no son los adecuados.

Es una enfermedad muy contagiosa y es una irresponsabilidad jugársela trayendo animales de regiones que luchan contra la PPA, sabiendo que con que uno esté infectado puedes generar un problema muy severo para todo el sector”.  El centro de las críticas se pone en los animales importados, pero lo cierto es que el peligro puede venir de múltiples orígenes etiológicos. La importación de jabalíes es algo muy llamativo, pero el peligro está en muchos más espacios. Es una enfermedad que se contagia por diferentes vías. La comida, la carne, la ropa y hasta las botas; el virus es tan resistente que si alguien va a cazar a una de las regiones en las que ha habido casos de PPA o compra carne de allí, puede transmitírsela a otros ejemplares a su vuelta a España.

Es un asunto muy grave y la Unión Europea está en pie de guerra por ello. Tan es así que Dinamarca ya está poniendo hasta vallas de contención para aislarse en caso de que se dé un caso de este tipo en Alemania. Tratan de proteger de que haya un contagio en la que es, con España, una de las mayores potencias en industria porcina del mundo.

En España, el número de jabalíes que se importan al año desde el centro y este del continente, según datos del Ministerio de Agricultura ronda los 1.000 o 2.000 ejemplares. Es una cifra pequeña si la comparamos con los más de 50.000 jabalíes que se cazan cada año en nuestros campos, pero si tenemos en cuenta lo dañino que puede resultar un solo caso de PPA, es fácil entender la preocupación de los expertos.

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